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jueves, 19 de junio de 2014

Un asunto sin resolver 7

Aun ardientes y apasionados, caemos en un enorme descampado donde veo a Joe con su avioneta, imagino que con ropa, esperándonos. El paracaídas se posa sobre nosotros, nos abrazamos y nos miramos con deseo, con ganas de más sexo, caricias y amor. Marcos me tumba sobre la hierba y comienza a besar mis pechos, acaricia todo mi cuerpo con ansia, sus besos son intensos y noto su polla dura entrando en mi chocho. Solo Joe sabe que debajo de ese paracaídas hay dos personas desnudas y se intuye perfectamente lo que hacen, pero mi pudor me impide disfrutar del momento:
-No puedo Marcos, por favor para.
-Perdona nena, yo... te deseo tanto...
-Lo se, yo también te deseo pero Joe...-solo imaginar que esta mirando me pone colorada.
-¿Joe? El esta en la avioneta con su música y su tabaco, no molestara.
-Pero es que, no puedo Marcos, lo siento.
-Tranquila, tenemos mucho tiempo. ¡Vamos! –me acaricia el rostro suavemente mientras sonríe, se levanta, tiene el rabo tieso y no puedo evitar reírme.
-¿Te hace gracia no? –me dice poniendo los brazos en jarra.
-jajajaja lo siento... –no puedo dejar de reírme.
-Pues es culpa tuya, así que ve pensando una recompensa. –acerca su polla a mis labios, los roza suavemente y me excita muchísimo.
-Por favor Marcos.
-¿Si le digo que se vaya, me la comerás? –me dice con una picara sonrisa. Observo a Joe, esta dentro de la avioneta con unos cascos enormes en las orejas, parece completamente distraído y ajeno a lo que hacemos. Es realmente tentador, los dos desnudos bajo el paracaídas, tumbados sobre la fresca hierba de algún lugar de Londres... ¡atrévete! Me dice mi cabeza, ¡follatelo! Me dice mi chocho húmedo y caliente.
Marcos se agacha, me mira tiernamente a los ojos mientras me acaricia suavemente los pechos, pasa su lengua por mis labios, vuelve a tumbarme en el suelo y comienza a recorrer mi cuerpo con la lengua mientras sus manos se posan en mi clítoris completamente mojado. Mis piernas se abren automáticamente para dejar que sus caricias inunden mi chocho, sus dedos se introducen en mi abertura vaginal con gran facilidad, mis gemidos y los suyos son lo único que se escucha. Su boca baja por mi ombligo haciendo pequeños vaivenes mientras sus dedos siguen dentro de mí, la excitación es máxima cuando noto su aliento en mi pubis. Con la otra mano abre mis labios vaginales, dejando mi clítoris al descubierto y su lengua recorre todo mi chocho de arriba abajo, con pequeñas presiones en el clítoris y sacando y metiendo varios dedos en mí chocho completamente empapado. Quiero darle placer activo, así que le pido un cambio de postura, lo que nos convierte en un 69 de manual, el abajo, yo arriba... ¡excitante a mas no poder!
Mi boca acoge su polla dura con ansia, la humedezco en toda su longitud mientras subo y bajo con la mano, la otra mano acaricia su perineo y sus testículos... abre las piernas, lo que me hace sonreír, esta disfrutando tanto como yo.
-¡Mas rápido nena! –me grita mientras introduce su polla con frenesí una y otra vez en mi boca. Se hincha, se retuerce... me abro mas, meneo mis caderas ¡¡¡aaahhhh!!! Ambos nos corremos en la boca del otro, ambos disfrutamos de nuestros fluidos.
-He disfrutado mucho nena, ha sido realmente fantástico. Ahora vamos a vestirnos para ir al hotel, tengo más sorpresas para ti. –sus besos llenan mi cuerpo, mi cara, mis labios.
-Marcos, es todo tan maravilloso que me asusta.
-Solo disfruta el momento, el aquí y ahora. ¿Eres feliz hoy?
-Si, mucho.
-Bien, entonces nada más importa. ¡Vamos!
Joe sigue con sus cascos y la música esta alta, desde la puerta de la avioneta consigo escuchar AC/DC con su highway to hell. Nos sonríe cuando nos ve sentados en nuestros asientos y nos da una bolsa con ropa. Marcos ha comprado un vestido y un conjunto muy sexy para mi, todo color púrpura, mi color favorito, y unos zapatos de tacón negros.
-¿Y esta elegancia? –pregunto.
-Es para la cena, dentro de una hora, lo que tardamos en llegar al hotel.
-¿Pero que hotel es, de lujo? –me asombra la elegancia del vestido.
-Si, un poco. Anda vístete.
Marcos se pone un traje negro con una camisa blanca, una corbata del mismo tono que mi vestido y unos zapatos de cordones, esta muy elegante y guapísimo, pero me desconcierta tanta elegancia, yo nunca me vestido así, y tampoco he estado en un hotel de lujo, solo espero estar a la altura.
Estamos llegando aun pequeño aeropuerto, imagino que será el mismo de antes, no consigo recordarlo, los nervios me nublan por completo. Marcos baja de la avioneta y saluda aun hombre muy elegante que espera en un enorme coche con las puertas abiertas. Me ofrece su brazo para que le agarre:
-Nena, esta será tu noche, tu noche de princesa. –no entiendo lo que significa, pero me agarro fuerte a el y me dejo guiar por sus pasos firmes. El coche que espera es para nosotros, el hombre elegante es el botones de un hotel, pero no consigo leer su chapita, por lo que tendré que esperar a llegar para saber a donde me lleva. Muy amablemente me indica que pase al interior de ese enorme coche y a continuación cierra la puerta, me siento muy cohibida, nunca me ha gustado esto de que te abran las puertas, me hace sentir mal, yo tengo manos y capacidad para eso y mas, pero no quiero parecer absurda así que me limito a seguir el juego. El interior en increíble, huele maravillosamente bien y hay champán y bombones para un regimiento. Durante el trayecto no puedo dejar de mirar por la ventana, es la primera vez que salgo al extranjero y a Londres ni más ni menos. Marcos disfruta con mi atolondramiento, creo que le excita verme como a una niña pequeña el día de reyes. El coche baja la velocidad hasta aparcar en una acera, el hombre elegante sale del coche y yo hago lo propio, pero Marcos me lo impide sujetándome del muslo. Mi instinto me dice que este hombre es un botones del hotel, y cuando me abre la puerta para que salga lo veo, su chapita con el nombre del hotel:
The Ritz Hotel.
-¡Marcos! ¿me has traido al Ritz? ¿Estas loco? –le digo al oído completamente asombrada.
-Si, estarás como una princesa en tu primera estancia en Londres, y veras cuando veas la habitación.
-¿Que, follare como una princesa también? –le digo con una sonrisa picara.
-jajaja eso depende del tipo de princesa nena. –me guiña el ojo y me da un pequeño azote en el culo, yo me pongo colorada y noto la mirada de todos lo presentes en la recepción del hotel.
-Buenas tarde señores ¿desean subir a la habitación antes de la cena? –otro elegante señor nos sonríe mientras nos indica el numero de habitación.
-Por favor Marcos ¿podemos? –suplico.
-Claro nena. Si por favor, mi princesa quiere ver sus aposentos. –le doy un codazo y el  me sonríe, se esta divirtiendo mucho con todo esto. Nos acompaña al ascensor el mismo señor, mientras subimos noto la mirada de Marcos, esta excitado y me asusta lo que esta imaginando, después del paracaídas cualquier cosa puede pasar por esa imaginación desbordante.
-Aquí es señor, suite matrimonial, adelante. –nos abre las puertas, dos si, como en las películas y abro la boca al contemplar lo que veo.

-¿Y bien? ¿Crees  que podemos follar como princesa y caballero? –se coloca detrás de mi y comienza a subir mi vestido hasta llegar a mi culo.

-Marcos....

Continuara...

miércoles, 14 de mayo de 2014

Un asunto sin resolver (capitulo 6)

Y allí estaba, dentro de un avión camino a Londres, cachonda pérdida, y sin entender bien donde pensaba follarme este hombre. En el aire, me dijo, pero no en el baño del avión, y por lo que parece tampoco en el asiento:
-Marcos, estoy empezando a asustarme. ¿Que intenciones tienes?
-Quiero ponerte cachonda hasta llegar, y después tendrás que confiar en mi ¿confías en mi?
-Pues... –sonrió y comenzó a besarme. Note sus manos acariciando mi chocho a través del pantalón, puso  mis manos en su bragueta y dijo:
-¿Lo notas? Esto es lo que me haces, tu sola presencia me enciende sobremanera y quiero follarte de todas las formas posibles.
Nos pasamos todo el recorrido mirándonos como tontos, besándonos y tocándonos, poniéndonos cachondos perdidos pero sin intención de culminar.
-En breves momentos aterrizaremos en el aeropuerto de Stansted, agradecemos la confianza depositada en nuestra compañía aérea y les damos la bienvenida a Londres. Que tenga una feliz estancia.
-¿Stansted? –pregunte.
-Si, un amigo nos espera aquí. En otros aeropuertos no le dan permisos. Toma, comete un par de caramelos, son buenos para no congestionar los oídos con la bajada. Le vi  tranquilo y seguro, y me doy cuenta que llevaba planeando esto desde hace tiempo, dijo que me busco ¿realmente tenía pensado hacer esto conmigo? ¿sera el quien me hará feliz? De momento lo hace, me colma de mimos, caricias y besos, me sorprende cada día, me hace reír y disfrutar, y el sexo...
-¿Eh, sigues conmigo? –le doy una de mis mejores sonrisas y el me acaricia la mejilla. Y entonces lo veo claro. ¡¡Estoy enamorada hasta los huesos!! Siento las famosas mariposas en mi estomago, mis piernas flaquean en cada mirada, en cada caricia, en cada sonrisa...

Bajamos del avión y un hombre atractivo y sonriente nos espera. Lleva una mochila enorme y esta apoyado en una avioneta.
-¡¡Joe!! ¿Esta todo listo? –Marcos abraza al guapo rubio madurito.
-Marquitos ¿donde esta? Quiero verla, vamos. –siento que me busca.
-Arantxa nena, este es mi gran amigo Joe, el nos ayudara con el sexo en el aire.
-¿Como? Ah, no, no tríos yo no...
-Jajajaja tríos dice... no  te compartiría con ningún hombre en el mundo y menos estando yo presente. –me agarra de la cintura y me atrae hacia el, parece que va a besarme pero no, solo me mira a los ojos y lo veo de nuevo, las mariposas vuelve a mi estómago.
-Hola ¿que tal? Me alegra conocerte por fin, Marquitos habla de ti continuamente, pero ya creía que se lo había inventado.
-Hola, siento no poder decir lo mismo, lo siento.
-Tranquila, conozco a Marcos y se que no habla mucho de si mismo, pero un consejo: si le preguntas, siempre contesta.
-¡¡oh, gracias, es bueno saberlo!!
-Bien Joe, ¿esta todo listo? Estoy cachondo perdido... nena, ¿tu estas caliente, o estas asustada?
-Pues... –le diría que estoy enamorada, que haré lo que me pida, que mi chocho chorrea adrenalina... pero un –asustada mas bien- es lo único que dije.
-Bueno tranquila, ahora me encargo yo de calentar ese precioso coñito.
Y sin más que decir subimos a la avioneta de Joe. No tiene más que tres asientos en la parte trasera y otro en el lado del copiloto, el resto de la avioneta esta vacía. Nos sentamos atrás, y Marcos me indica que me desnude:
-¿Que?
-¡¡Vamos a follar en el aire nena!!
-¿Aquí, delante de tu amigo? –me niego a tener publico.
-No. Vamos desnúdate que hay que hacerlo en unos minutos.
-¿Un polvo rápido? Joder Marcos, no entiendo nada.
-Arantxa, vamos a follar mientras nos tiramos en paracaídas ¡¡será muy excitante!! ¡Vamos!
-¿Tirarnos? Estas loco, yo no puedo... además tengo vértigo.
El esta en pelotas ya y se acerca a mi con el paracaídas preparado.
-Confía en mi, por favor. Iremos juntos y desnudos, los dos en un paracaídas, tengo muchas horas de salto.
-¿Por que? –no lo entiendo.

-La primera vez que me tire fue increíble, Joe me enseño. Yo estaba siempre muy estresado y esto me ayuda a soltar adrenalina. Una vez, mientras caía, me acorde de ti, no se por que, y me puse muy cachondo. Pensé, tiene que ser la ostia tirarte mientras te follas a la mujer que amas, y hay comenzó mi andadura para buscarte y cumplir mis sueños mas eróticos contigo. Follarme a la mujer que amo de todas las formas posibles.-y esas fueron  las palabras mágicas... la mujer que amo,  no necesite ni una palabra más. Me desnude, me abracé a el y nos colocamos el paracaídas.
-Hagamos una cosa. Prometo follarte en el baño del avión cuando regresemos, si tú me follas mientras caemos.
Coloco mis piernas alrededor de su cintura y busco su miembro con mi chocho. Una vez localizado lo introduzco en mí, suavemente y mirando a Marcos a los ojos, veo su deseo, noto su excitación y comenzamos el balanceo. Y sin apenas darme cuenta ya estamos en el aire, desnudos, follando y besándonos. No quiero dejar de mirarle, no quiero estropear su fantasía mareándome y potando el desayuno encima de su cuerpo desnudo.
¡¡Hacerlo en el aire!! Que locura... pero es distinto, la libertad de los cuerpos, el aire en tu piel, el olor a libertad... y nos dejamos ir...
-¡¡Aaahhh nena, es increíble, eres increíble!!
-Te amo Marcos... –y entonces abre el paracaídas, como si estuviera esperando a ese preciso instante. Ahora caemos más despacio, nuestra respiración es más lenta y nuestros fluidos se esparcen por el aire, junto con nuestros aromas de sexo ardiente y pasional.

Continuara... 

lunes, 5 de mayo de 2014

Un asunto sin resolver (capitulo 5)

-Marcos...yo –no sabía bien lo que me estaba pidiendo, pero sonaba a compromiso, algo que no podía darle en aquellos momentos. Y aunque sabia que el era lo mejor que me había pasado en muchos años, yo necesitaba saborear mi nueva libertad.
-No te pido compromiso, no te pido una boda, solo que sigamos viéndonos, que tengamos sexo juntos, un sexo por cierto muy bueno, ¿no te parece? –era increíble como me conocía, aun habiendo perdido la comunicación hace tantos años, el sigue leyendo mi mente, mi cuerpo.
-¿Sexo y amistad? ¿O solo sexo? Muy bueno, hay que decirlo, pero solo sexo al fin y al cabo ¿no?
-Arantxa, no quiero perderte... otra vez. Iremos despacio, follaremos, iremos al  cine, comeremos juntos... haremos lo quieras, pero por favor, quédate conmigo. –su mirada de corderito degollado me encandilaba hace 10 años, pero ahora, después de lo que pase con mi ex me cuesta confiar en sus palabras.
-Marcos, es una situación complicada. Yo no estoy acostumbrada a los cumplidos, si no a la indiferencia, el sexo era por obligación, cuando había claro, y siempre era con la luz apagada y en la misma postura. Apenas teníamos conversaciones mas allá de los gastos del mes, la hipoteca, el coche y poco mas. Ahora me siento libre, me siento yo y no quiero perderlo. Encontrarte a sido maravilloso, y me parece bien que nos veamos, pero tendrás que tener paciencia, yo necesito ver, sentir, que lo que quieres es estar conmigo, conocerme, sujetarme si me caigo, escucharme... lo se, es demasiado, pero –me calla con un tierno beso.
-No, no es demasiado, es como debe ser. No te preocupes, yo esperare lo que sea necesario, yo te demostrare todo eso y mas, pero con una condición.
-Bueno, si puedo, así será.
-Mañana tengo que regresar a Londres por un asunto de trabajo. Quiero que me acompañes, tómatelo como unas vacaciones. Tengo una suite tan grande como esta esperando ¡¡¡y un montón de tiempo libre después de las tres de la tarde!!!
-¿Londres? ¿Juntos? ¿Mañana?



-¿Y bien, que me dices? Prometo portarme bien... al menos hasta las tres :p
-Si, iré contigo a Londres. –no se por que, pero mi corazón me pedía a gritos que fuera, que era una manera de alejarme por unos días de todo, una ciudad nueva, un acompañante nuevo... no se, quizás era una locura, pero decidí hacer caso de mi corazón una vez mas.
Marcos se encargo de todo, yo solo tuve que hacer la maleta y despedirme de las chicas:
-¡Madre mía Aran! ¿Estas segura? Mira que ahora eres libre, puedes follarte a quien quieras.
-Miren, no es por sexo... creo que siempre le he querido y este fin de semana ha sido maravilloso. Unas vacaciones me vendrán bien y el...
-El cuidara de ti, tienes razón, ve y diviértete cariño. –Nagore y Elena me abrazan, ellas siempre quisieron que lo nuestro fuera algo mas hace 10 años.
-¿Miren? ¡¡¡Haz el favor de dar tu bendición!!! –le recrimina Elena.
-Si, si claro que si cariño, si es lo que quieres esta bien... es solo que ahora eres libre y puedes hacer lo que quieras.
-Esto es lo que me pide el corazón.

Apenas pude dormir pensando en el viaje, bueno en realidad pensando en Marcos, en sus manos acariciándome, en sus labios besándome y en su miembro penetrándome. No era solo sexo, pero he de reconocer que fue maravilloso.
La noche antes decidí dormir en mi apartamento, necesitaba pensar en solitario y dejar todo arreglado antes del viaje, y la verdad es que le eche en falta.

A las ocho en punto Marcos pasó a recogerme. Me saludo con un amoroso beso en los labios y una dulce caricia en mis mejillas. Apenas llevaba equipaje, su maletín y una pequeña maleta de viaje, en cambio yo... era lo de siempre, esto por si llueve, esto por si hace frío, esto por si hace calor, esto para las noches de sexo... ¡¡y así llene una maleta enorme!!
-¿Que llevas en el maletín de la señorita Pepis?  ¿Alguna cosita para animar las noches?
-Es posible, pero te lo tendrás que ganar... –le dije mientras le sonreía picaronamente. Iba cogiendo confianza, en el y en mi misma, lo que me hacia mas atrevida, mas lanzada. En el taxi, de camino al aeropuerto, no podíamos dejar de mirarnos, parecía que fuésemos a comernos con los ojos en cualquier momento, y nuestras sutiles caricias calentaron el ambiente. Ya en el aeropuerto el calenton era considerable, sobre todo el de Marcos, y sabíamos que en algún momento del trayecto a Londres tendríamos que desfogarnos:
-¿Crees que aguantaras hasta subir al avión? ¿Me gustaría follarte en el aire? –me suelta Marcos mientras pasamos por el arco de seguridad del aeropuerto. El guardia allí presente me mira, como esperando mi respuesta, mientras yo me sonrojo de tal manera que mi cara parece estar a punto de reventar. Pero en realidad la idea de que ese hombre  nos imaginara follando en el pequeñísimo water del avión, me excito mucho, y a Marcos también. Una vez “al otro lado” nos fuimos a tomar un tentempié a la cafetería. Los dos, sentados uno frente al otro, no podíamos dejar de tocarnos, pequeñas sutilezas pero muy excitantes. Mi chocho burbujeaba por algo duro, y sus pantalones dejaban entrever su gran miembro excitado.
-Aviso para el vuelo JKK 1513 con destino a Londres, embarquen por la puerta 3.
-Ese es el nuestro ¿lista?
-Si. –deseosa mas bien, pensé.
Nuestros asientos estaban por la zona central, ni lejos, ni cerca de los baños, algo que me puso un poco nerviosa, pero excitada al mismo tiempo. Sabia que el quería sexo allí arriba, pero ¿y yo? ¿Estaba preparada para algo así? Mis relaciones sexuales con mi marido eran siempre en la cama, como mucho en el sofá, pero nunca en un sitio publico. Era excitante la idea, tu follando en el baño, mientras el resto se imaginan lo que haces dentro... y quieres gemir, pero no puedes hacer ruido.
-¿Que piensas? Te noto nerviosa.
-Estaba imaginando la situación.
-¿La situación? –me pregunta inocentemente, como si no fuera con el la cosa.
-Bueno, en el aeropuerto me preguntaste si aguantaría hasta estar aquí, en el avión...
-Siii...
-Y ya estamos en el avión.
-Así es.
-¿Me invitas al baño...?
-No, yo no dije nada del baño.
-¿Quieres decir que lo haremos aquí, en nuestros asientos? –mi cara era de extrañeza y de asustada.
-Yo dije en el aire...

Continuara...

lunes, 10 de marzo de 2014

Un asunto sin resolver (capitulo 4)

Estamos tumbados en la gran alfombra que hay en medio de la suite. Una pequeña manta apenas tapa nuestros cuerpos desnudos. Marcos duerme, y yo rememoro mentalmente el momento sexual de hace unas horas.
Me gusta mi nuevo chochete-look, y no puedo evitar tocar mi pequeño felpudo mientras recuerdo como Marcos lo depilaba, con suavidad y destreza.
-¿Que te gusta el nuevo look? –Marcos me ha pillado jugando con mis pelillos pubianos.
-La vedad es que si, siempre pensé que era mas bonito recortadito, pero el quería un pubis peludo...
-Bueno ahora ya no importa, podrás llevarlo como a ti te guste, y si quieres puedo ser yo quien lo haga... ¡fue muy excitante! –parece emocionado.
-¿Quieres repetir? –me asombra su proposición, pensé que un polvo era lo único que le interesaba.
-¿Acaso tu no? Después de 10 años te he vuelto a encontrar y no esperaras que vaya a dejarte ir, así sin más.
-Bueno sin más no, ya hemos tenido sexo...
-Yo quiero más que unas horas de sexo contigo. Llevo 10 años pensando en ti cada día, y me ha costado mucho encontrarte, y a no ser que tú no quieras, yo no pienso dejarlo aquí.
-Marcos yo...
-No, no puedes decirme adiós otra vez –se levanta confundido, desesperado, dolido.
-Marcos no me voy a ir... es solo que no pensé que tu... yo también he pensado en ti durante todos estos años, y el otro día en la tienda, cuando me besaste... hacia tiempo que no sentía eso, las cosquillas en el estomago, el hormigueo en la espalda, las piernas temblar y hoy... –se acerca a mi, me mira con sus bonitos ojos, noto su verga en mi pubis, estamos excitados, noto la humedad de mi chocho.
-¿Te hice temblar con un beso? Eso es más de lo que esperaba de ti. Tú me has hecho temblar a mi hoy, ahora. –me besa, tierno, suave, mimoso. Me sube con suavidad sobre la mesa que hay en el centro de salón, la noto fría en el trasero, pero es excitante. Su verga penetra mi vagina húmeda, siento como resbala dentro de mí, me sujeto con fuerza a su trasero, a su espalda. Besa mis pechos, lame mis pezones, mientras sigue penetrándome, el placer es intenso, pero aun podemos hacer mas... me tumba en la mesa y comienza a recorrer la distancia que hay entre mis pechos y mi pubis con la lengua, suavemente siento como baja el calor de su boca, la humedad de su lengua hasta mi coño, el clítoris ha duplicado su tamaño y mis fluidos vaginales recorren mi trasero... ¡¡estoy extremadamente cachonda!! Sus labios se posan en mi chocho mmm... su lengua recorre mi clítoris mmm... y me penetra con el dedo índice... ¡¡aaaahhhh!! Exploto de placer, es tan intenso que comienzo a temblar del gusto... aun sin terminar siento su verga dura dentro de mi, empuja con gran intensidad y el placer se magnifica... me agarra por el trasero con las manos para cambiar de postura, ahora es el quien esta sobre la mesa y yo sobre el, cabalgando como una amazona...

¡¡nunca me había visto en esta postura!! Y es muy excitante, yo llevo las riendas, aunque es el quien marca los pasos empujándome el trasero con sus grandes manos... y lo noto... su chorro esta entrando en mi coño y sin saber como, consigo otro orgasmo. Exhaustos caemos sobre la mesa los dos, me abraza, acaricia mi mejilla, me besa, y me dice:
-Y así para el resto de nuestras vidas, ¿que te parece?


Continuara...

martes, 4 de marzo de 2014

Un asunto sin resolver (capitulo 3)

Y ya estoy dentro, y no se lo que esperar de este momento pero estoy muy excitada, nerviosa y algo confusa. Yo quiero, no, yo deseo tener sexo con Marcos, pero hace tanto tiempo, que me asusta la idea de hacerlo mal, de equivocarme con las señales, esas que dicen que hay entre dos personas cuando sienten deseo el uno del otro. ¡¡Ostias!! Y acabo de acordarme...
-Arantxa, te veo nerviosa. No te voy a comer... o a lo mejor si.
-No yo... bueno... hace tanto tiempo que no... Y acabo de darme cuenta que... ¡aahh!
-Jajaja ¿que? ¿no te has depilado? –pues si, eso mismo.
-A mi marido no le gustaba depilado, y aunque me lo recortaba, ahora pues...
-Eso tiene fácil solución. A ver, enséñamelo.
-¿como? – ¿no estará pensando en hacerlo el? ¿No se atreverá?
-Vamos, no seas niña, enséñame el chochito peludo. –y me lo dice con una sonora carcajada, acercándose lentamente hacia mi y haciendo un gesto con las manos, como indicándome que me levante la falda.
-¡¡Joder, que vergüenza!! –me pongo colorada, pero me quito las bragas y me subo la falda.
-No es para tanto. Ven, vamos a llenar la bañera.
-¿Eh? –si, si, lo va a hacer.
-Vamos a ver, yo te invite para terminar lo que dejamos a medias hace 10 años, bueno en realidad para empezarlo. Quiero besarte, tocarte, follarte, lamerte, quiero ver como te excitas, como te corres, me pedirás que no pare, que te coma, querrás comerme tú a mí... pero si no estas preparada, lo entenderé. Yo quiero que te sientas cómoda, quiero que hagas lo que te apetezca, no voy a forzarte, pero como has venido tan pronto, he dado por hecho que...
-Si, yo también quiero sexo, es solo que hace tiempo que no, no he tenido sexo con nadie, mi exmarido fue el único, el nunca tomo las riendas en la cama.
-¿Te incomoda que tome yo las riendas? Puedo dejarme hacer...
-No... Es excitante... esta bien, vamos al baño. –respiro hondo, intento relajarme y dejarme llevar. Mientras le sigo veo que se despoja de la camiseta, su espalda es ancha y musculada, se quita los zapatos y los calcetines y se gira hacia mí:
-Ven, quítamelos tu anda. –me coge de las manos y las pone en su cintura, mientras sus manos van directamente a mi trasero, doy un respingo por la excitación del momento.
Comienza a besar mi cuello, siento sus manos subir por mi espalda, un escalofrío recorre mi cuerpo:
-Mmm... Aun usas el mismo perfume, es embriagador. –me dice mientras hunde su cara en mi pelo y aspira profundamente.
-¿Aun lo recuerdas?
-Si, y mi verga también. –me acerca bruscamente a el, y la siento, dura, grande.
Comienza a desnudarme. La camisa, el sujetador... se recrea en mis pechos, duros, tersos, lame mis pezones con suavidad, los mordisquea... me quita la falda y se queda mirándome, siento pudor al verme completamente expuesta ante un hombre que no veía hace 10 años, pero la excitación es mas poderosa y me lanzo con sus pantalones.
-Espera, vamos con ese pelo primero, creo que nos sentiremos mas cómodos los dos. Ven, siéntate en el borde de la bañera. –me indica con la mano donde colocarme. Veo que coge un bote, parece espuma de afeitar, y una cuchilla. Se quita los pantalones, pero no los calzoncillos y se mete en la bañera.
-Abre las piernas y estate quietita, no tardare, aunque te advierto que esto es muy excitante, al menos para mí. ¡¡¡No respondo de lo que suceda después!!! –y veo su cara de pícaro, mirándome el coño con la cuchilla en una mano y la espuma en la otra. Agita el bote y esparce un buen montón de espuma en todo el pubis y parte de los labios. Con gran destreza y suavidad comienza a depilar mi monte de venus, mientras que con la otra mano siento como acaricia mi clítoris. Apenas unos minutos después, mi bonito coñito esta depiladito, mi clítoris hinchadísimo y mi agujerito vaginal completamente lubricado por los fluidos de mi excitación. Me coge de la cintura y me mete en la bañera, el aun lleva sus calzones puestos, así que sin cortarme ni media se los quito, y ahí esta, una verga dura y grande preparada para penetrarme. Nos besamos mientras nuestros cuerpos se unen bajo el agua, la penetración es profunda, aunque lenta, quiere recrearse en el momento, pero yo no puedo esperar y comienzo un vaivén que me lleva a un orgasmo rápido pero intenso:
-¡¡aahh!! Lo siento... hacia tanto tiempo...
-Sshhtt... Tranquila, habrá mas, mas intensos y mas largos, ahora relájate y déjame hacer.
Me saca de la bañera y comienza a secar mi cuerpo con una toalla caliente, veo que su verga aun esta tiesa y comienzo a acariciarla. Su sorpresa se refleja en su gesto, pero no dice nada y se deja hacer. Veo a través del espejo que le gusta lo que hago, siento como su verga se endurece con cada pasada de mi mano. Me siento en el borde del lavabo con las piernas abiertas, invitándole a entrar de nuevo en mi coño húmedo, y la invitación no se hace esperar, la introduce con suavidad, mientras con sus manos agarra mi culo para hacer la penetración mas profunda. Siento su calor dentro de mi, su intensidad, su envergadura y entonces, me llena, noto su chorro, sus fluidos se esparcen en mi chocho y sus manos aprietan con fuerza mi trasero... me besa mientras mantenemos nuestras miradas.
-Sabía que encontrarte traería mucho placer a mi vida, y no me equivoqué.

Continuara...



martes, 25 de febrero de 2014

Un asunto sin resolver (capitulo 2)


Estoy pagando el regalo de Miren y siento mis piernas temblar, estoy cachonda perdida y confusa por la situación. Esto es para hacer una reunión de urgencia... si... sin duda he de hablar con las chicas, a si que me dirijo a casa de Miren. Mientras subo las escaleras, mentalmente voy haciendo un croquis de lo sucedido. Se que las chicas harán preguntas, así que tengo que preparar bien mi alegato.

Toco el timbre. Es Elena la que abre, y no tarda en darse cuenta:
-Aran... que mala cara traes... ¿te encuentras bien? Parece que has visto un fantasma.
-Marcos –hala y lo suelto así.
-Esto se pone interesante.... ¡¡chicas tenemos reunión de urgencia!! El semental ha vuelto... –a Elena le gustaba mucho y siempre me recrimino que no le diera una oportunidad. Oigo a todas gritar como locas, el tema traerá cola... quiero decir... que será largo... ¡coño! Que se armara revuelo.
-Así que tardabas tanto, ya estas empezando a hablar, y no te olvides de los detalles guarros. –Miren es una cachonda, y todo lo que tenga la palabra sexo y excitación, ella quiere saberlo.
Me llevan al salón, están todas sentadas por el suelo con unas copas de vino en al mano, alguna ha empezado ya con el trago largo, y hay cositas para picar en la mesa. Colocan la butaca en medio del salón, y me tiran sobre el. Como si fueran unas niñas, todas a mí alrededor sentadas, me miran fijamente para que comience a hablar:
-Bueno... pues he ido a comprar el regalo... toma por cierto... ¡¡feliz cumpleaños!!
-Luego, luego... esto es mas importante –me dice Miren guiñando un ojo.
-¡Ay madre mía! Bueno pues estaba en el pasillo de la tienda, la nueva de la calle 14, mirando tu regalo cuando oigo que me llaman... me giro y allí estaba el... guapísimo, sexy, mirándome.
-¿Y que te dijo? nena, suéltalo ya. –me grita Sole.
-Me pregunto por mi matrimonio, que tal iba, comento algo de mi aspecto...
-Joder tía, algo no, especifica... –Miren quería detalles.
-Bueno que estaba muy bien... me beso... –todas soltaron un ¡ooohhh!
-Y me dijo que si tenia algo que hacer, que quería hablar y bueno... que podíamos follar.
-¿Y que coño le dijiste? ¿Le dirías que si? –Elena me mira con los ojos enormemente abiertos.
-Bueno yo tenia que venir al cumple, le dije que después... que tal vez... bueno no se si realmente dije algo o solo lo pensé, después del morreo que me dio...
-Niña, eres tonta... vete ahora mismo a buscarlo y deja que te folle hasta que no puedas cerrar las piernas, me oyes bien. –Miren se levanto a por mi abrigo, estaba esperando en la puerta para ponérmelo y de paso darme una colleja por no haber ido con Marcos.
-Me dio esta tarjeta, es del hotel donde se hospeda.
-A ver... uuuhh nena es de 5 estrellas y tiene una bañera de esas gigantes y una cama enorme... ¡¡para follar como locos!! –Sole trabaja en una agencia de viajes.
-Bueno que... piensas estar todo el día pensando que hacer, o te vas a plantar en ese hotel y te lo vas a follar de una puta vez. Es que si no vas tú, te juro que me planto yo y me lo tiro. –Nagore estaba casada, pero es una relación abierta la que llevaban su marido y ella, y le veo muy capaz de hacer lo que dice.
Me levanto de la butaca y me dirijo a la puerta, Miren me levanta la mano y me dice:
-¡Ya te vale! No tenías ni que haber venido, un mensajito con las palabras clave: Marcos, follar, mañana os cuento. Y todo arreglado. –y me da una colleja.
-Vale, vale... ya lo pillo... oye, pero no llevo ropa sexy... hace tanto tiempo que no la uso que lo guarde todo en una caja.
-Cómprate algo, ¿necesitas pasta? –Elena se ofrece, y veo al resto de las chicas sacar dinero de sus bolsillos y sus monederos, hacen una pequeña colecta y me dan 60 euros entre las cuatro.
-Toma cariño, en la tienda de abajo hay cositas muy bonitas y con esto te llega para un conjuntito sexy. –Sole me da el dinero y me besa la mejilla con cariño.
-Chicas yo.... gracias amores, prometo devolveros el dinero la próxima semana.
-Tú ve y divierte, luego nos lo cuentas y listo. –Elena me guiña un ojo y me hace aspavientos con las manos para que me vaya.
-Bien, halla voy... desearme suerte.
-¡¡Suerte!! –me gritan todas.

Me planto en la tienda de lencería, veo muchas cosas bonitas y la verdad que los precios son bastante asequibles. Me fijo en un conjunto muy bonito y sexy, es de color negro y morado, con un lacito y un poco de gipur en las braguitas, me parece precioso y decido probármelo. Me sienta de lujo, me veo muy sexy y me lo compro:
-Lo llevo puesto, me encanta.
-Muy bien señorita, la verdad es que le sienta muy bien. –la dependienta, una señora de unos 70 años, es muy agradable, y acertó con la talla.
Durante el recorrido hasta el hotel, voy pensando que decir, aunque imagino que es evidente para que voy. Antes, hace 10 años, las palabras sobraban, nuestra tensión sexual era más que evidente, incluso mi hermano se dio cuenta, pero nunca llegamos a nada, ni siquiera un beso. Pero hoy ha sido brutal, muy sensual, ahora incluso al recordarlo, me pongo cachonda, aunque estoy muy nerviosa, yo nunca me he acostado con nadie, solo con mi exmarido, aunque bueno, la cosa va igual, ¿no?
Besos, caricias, se la saco, mela como, me toca, me la come, mete-saca, se corre, con suerte me corro yo, y a dormir. Era así, ¿no?
Y a lo tonto, divagando, ya estoy frente al hotel, nerviosa y excitadísima, entro en el vestíbulo, veo a varias personas observándome y un botones muy amable se acerca:
-Buenas tardes señorita ¿puedo ayudarle?
-Hola si, busco la habitación 513, Marcos Gimeno se aloja en este hotel y el me invito.
-Claro señorita, acompáñeme. –el botones me lleva hacia el interior del hotel, casi escondidos, unos enormes ascensores abren sus puertas, el botones me indica que pase, y me da unas indicaciones:
-La habitación es una suite, esta en la última planta del hotel y solo puede subir con invitación, tiene usted una tarjeta, supongo.
-¿tarjeta? Yo tengo esto, Marcos me lo dio esta mañana.
-Si esa misma, introdúzcala en esa ranura, en la que indica suites, el ascensor le llevara directamente a la habitación. Que pase un buen día señorita.
-Gracias. –vaya, Marcos me dio una entrada directa hacia su habitación.
Mientras subo, los nervios se apoderan de mi, y por un momento quiero escapar, salir y gritar que esto no esta bien, pero pronto entro en razón y me doy cuenta que no tengo que dar explicaciones a nadie, y que no tendré que hacer nada que no quiera... pero es que si quiero, lo estoy deseando, me muero por que me vuelva a besar y... ¡uf! Que me pierdo.
Toc, Toc, Toc... estoy frente a la enorme puerta de la suite. Marcos abre:
-¡¡¡Vaya, que maravillosa sorpresa!!! Acabas de alegrarme el día... adelante, estas en tu casa.

Continuara...



lunes, 17 de febrero de 2014

Un asunto sin resolver (capitulo 1)


Llevo dos horas frente al escaparate de la tienda de regalos, tengo que comprar algo para Miren, hoy es su cumpleaños, pero no me decido por nada. Quiero algo original pero sencillo, acorde con su personalidad, pero tampoco quiero gastarme mucho dinero, por que este mes son varios los cumpleaños que celebramos y mi economía no da para tanto gasto.
La fiesta comienza en dos horas... si ya se ¡¡como coño lo dejo para ultima hora!! Pero es que me surgieron asuntos y... bueno, que me olvide y punto.
Me decido a entrar, la tienda es enorme y apenas hay clientela, veo a la dependienta correr hacia mí como una posesa... ¡¡ja, esta trabaja a comisión!! Y sin darme cuenta le tengo encima con una gran sonrisa, pero lo que no sabe es que mi gasto no le dará ni para un tanga de mercadillo.
-Buenas tardes señorita ¿en que puedo ayudarle? –me dice muy amablemente, empujándome hacia el interior para pueda ver bien todos los artículos.
-Bueno pues yo.... no se que quiero, es el cumpleaños de una amiga y...
-¡OH! Pues tenemos una gran variedad de artículos que le pueden interesar, desde pijamas románticos y divertidos, hasta edredones con la imagen de algún guapo actor o cantante. Venga por aquí. –me interrumpe y me adentra en el mundo de los cuqui-regalos. Esos artículos que una no se compraría nunca, pero que le gusta regalar a todas sus amigas, y que estas a su vez nunca se compran por vergüenza a caer en la ñoñez y la cursilería.
Estoy en un pasillo largo, lleno de estantes que llegan hasta casi el techo, todo esta muy bien ordenado, y es muy fácil distinguir lo que hay y cuanto vale. Todo sigue un orden, sabanas, mantas, edredones, almohadas, cojines, cortinas.... hay cientos de artículos, y todos tiene impreso algún famoso, ya sea actor, actriz o cantante. Me fijo en unos cojines muy monos, llevan impresa una imagen de la peli “Crepúsculo”, algo que ha Miren le encanta, a si que me acerco para ver el precio ¡ostias, 30 Euros! ¿Por un cojín?
-¡No me lo puedo creer! ¿Eres tu Arantxa? –oigo mi nombre y me giro sorprendida.
-Em... si yo soy Arantxa, y usted es... –un hombre atractivo, alto, con un pelo negro azabache y unos profundos ojos oscuros, esta mirándome con cara de sorpresa.
-Vaya, que pena que no me recuerdes. Hace unos años te morías por mis huesos, incluso tomamos algún café... y ahora... ni siquiera te acuerdas de mí.
-¿Marcos?
-Pareces sorprendida ¿tan feo y viejo estoy? –si me pinchan, no sangro, Marcos era... nosotros teníamos... una tensión sexual no resuelta.
-No, no... Que va, al contrario, estas... bien... muyy bien, es solo que no esperaba encontrarte, aquí, ni hoy, ni... bueno y ¿que tal? –esta guapísimo, mas atractivo, mas sexy, no se si la edad le hace mas interesante, no lo recordaba tan atractivo, ufff..... Estoy mojando las braguitas, que excitación más tonta por dios.
-No has cambiado mucho, eras un poco redondita por aquel entonces, aunque muy bonita, pero ahora estas... –hace un gesto con la cara como de, te comería la boca aquí y ahora.
-Si, bueno, cosas de la edad, las hormonas... en fin. –estoy tonta, abobada, no se que decir.
-Y tu marido ¿por que te casaste, verdad?
-Si, bueno pero... después nosotros... me separe. –su sonrisa me dice que se alegra.
-Vaya... lo siento. Y ahora, estas libre... –directo como siempre.
-Si, solo hace unos meses que nosotros terminamos, aun me estoy adaptando.
-Ya veo... A si que cojines de “Crepúsculo”... no te pega comprar ese tipo de cosas.

-No, esto no es para mí, tengo un cumpleaños en una hora, y este es el regalo para la anfitriona, me ha llevado mas de tres horas elegir algo original. –me mira directamente a los ojos, se acerca suavemente hacia mi, noto su agradable olor, siento el calor que desprende su cuerpo, esta muy cerca de mi, tanto que nuestros cuerpos se tocan suavemente, tengo su boca pegada a la mía, pero no me besa, solo me mira y sonríe. Estoy muy excitada por la situación, no se que hacer.
-Y ese cumpleaños ¿es muy importante? –me lo dice muy bajito, casi susurrando.
-Eh, si, si lo es... no puedo escaquearme, es mi amiga y este año es especial... yo... –mis bragas mojadas me dicen comételo, aquí y ahora, pero mi mente dice ¡NO!
-Y después... ¿tienes algo que hacer? Estaré un par de días por aquí, podríamos quedar, si te apetece. –sus labios rozan los míos mientras habla, es algo extremadamente erótico.
-Después... si, podemos quedar... ¿que quieres hacer? –la pregunta es tonta de narices, es evidente lo que quiere.
-Podemos charlar, de ti, de mi, de que hemos hecho en estos años... –aun le tengo pegado a mis morros, y aun estoy excitada por la situación, pero por un momento estoy confusa.
-¡ah! Si, claro, charlar.
-Y también podíamos follar como locos en la habitación de mi hotel, podría comerte la boca ahora mismo y ponerte tan cachonda, que el cumpleaños solo seria un mero recuerdo en tu calendario. –ahora noto una de sus manos en mi espalda, suavemente sube por mi columna hacia mi cuello, me besa... durante un momento desaparezco de la tierra para subir al paraíso, me introduce su lengua húmeda, suavemente juguetea con ella en el interior de mi boca, con la otra mano agarra mi culo con fuerza, acercándolo a su paquete, lo noto duro, y eso me pone muy cachonda, mis bragas están empapadas por la excitación.
-Y ahora ¿crees que podrías olvidarte de ese cumpleaños, y acabar lo que empezamos hace 10 años? –me da una tarjeta con el nombre del hotel y el numero de habitación, me guiña un ojo y da media vuelta. Le veo marcharse, y yo estoy en medio del pasillo plantada, cachonda y con un dilema por resolver.


Continuara...