La
idea era ejercitar el cuerpo, convertir mis
lorzas en una tableta de chocolate, de esas que vuelven locas a las
mujeres. Hacer de mis fláccidos brazos un buen armazón para poder abrazar, y
que cojones, para levantarlas al follar.

Conseguí
mi objetivo, y algo mas.
Llevaba
un año moldeando mi cuerpo a base de dieta estricta y ejercicio, y aunque no
había llegado al objetivo fijado por mi entrenador, se notaba un cambio
considerable.
Eran
las diez de la mañana de un frío viernes de diciembre, llevaba casi una hora de
entrenamiento cuando una chica alta, morena, de intensos ojos verdes y una
preciosa sonrisa entro en el gym. Su dulce y embriagador aroma penetro en mis
fosas nasales a su paso por la sala de maquinas, haciendo que me
desestabilizara y cayera a sus pies, poniendo en sus mejillas un bonito color
rosado. Con su dulce mirada me ofreció la mano para ayudarme a ponerme de pie,
y con un "hola que tal" termino de romper todos mis esquemas.
La
gente que se entrena en un gimnasio, sabrá, que si lo hace sin guantes, acaba
teniendo unas manos llenas de durezas, ásperas y secas, por que los tíos, al
menos yo, no nos cuidamos una mierda la piel.

Se
equivocaron. Folle, ya lo creo que folle. Joder, como me la folle.
Aquella
morena de mirada alegre y dulce aroma, era la nueva profesora de spinning, y
como buen empotrador, sabia que tenia que apuntarme a una de sus clases. No
tenia ni puta idea de lo duro que seria, solo pensaba en tirarmela. En la sala
de maquinas, sobre la colchoneta, en la ducha, en la sauna, sobre la cinta, contra
la pared, de día, de noche... de todas las formas posibles, en todas las
posiciones del puto kamasutra, en su casa y en la mía, en mi coche y en la
moto... pero las manos, mi putas y ásperas manos...
Tres
días por semana, durante una hora y 40 euros mensuales, mas otra hora de
entrenamiento en la sala de maquinas y otros 40 euros mensuales, eran el coste
por mi encoñamiento con la morena, pero el culo prieto y las piernas
contorneadas también merecieron la pena.
El
puto spinning era agotador, y Laura, la morena del culo prieto que me tenia
loco, era una salvaje que no me dejaba respirar. Me sonreía putamente
cada vez que me veía sacar la lengua, y juraría que le ponía cachonda verme sufrir.
cada vez que me veía sacar la lengua, y juraría que le ponía cachonda verme sufrir.
-Vamos,
Alex, que no se diga. -me gritaba desde la otra punta de la sala mientras me
guiñaba el ojo y se partía el culo, la muy puta. Como te coja te vas a enterar,
me decía a mi mismo, pensando en empotrarla contra la pared, penetrándola una y
otra vez, dejándola sin aliento entre polvo y polvo. Sin permitir que se corra,
aunque me suplicase, aunque implorase, la follaría salvájemente y le castigaría
con el placer mas extremo.
Se me ponía dura cuando me sonreía. Y ella lo
sabia. Ella decidió follarme aquella mañana de diciembre, y no al revés. Iluso
de mi. ¿dulce? ¿tierna? mis cojones treinta y tres, era una salvaje indomable
con piel de cordera que me volvía loco con su mirada traviesa y su sonrisa
picarona. Me enloquecía por que solo era conmigo, solo yo veía ese otro lado
salvaje y juguetón, por que era yo a quien ella quería en su juego, y eso me
enloquece. El juego del gato y el ratón.
-Alex,
tal vez necesites alguna clase particular, el pedaleo ha de ser mas intenso y
no te veo sudar como antes. -me soltó de buena mañana, me dejo blanco. Pasamos
al siguiente nivel.
Gato 1, ratón 0.
-Si
claro, me vendría bien, ya que últimamente estas floja y no me motivas nada.
Gato
0, ratón 1.
-¡Ah,
si! Muy bien, en una hora te quiero ver en la bici. Veras que es motivación.
Gato
enfadado, ratón cachondo.
En
una hora la sala quedaría vacía, por lo que solo estaríamos ella y yo, mi culo
en un aprieto, mi polla saltando al vació y mi sufrimiento dibujando una
sonrisa en sus labios.
-Muy
bien Alex, vamos a ver ese culo arriba, no quiero verte apoyarlo en el sillín ni un segundo...
¡¡Vamos arriba!! -la música suena alta a rabiar, la bici esta dura de cojones y
su mirada en mi espalda, mirándome el culo... puta madre, lo que hace uno por follar, joder.

-¿Que
coño? ¿me has azotado el culo? -veo su mirada, su picardía en lo que acaba de
hacer.
-Venga
Alex, que no se diga...-ostia, mi nombre suena jodidamente sexy en su boca.
Gato
1 ratón 0.
-Bueno
ya esta bien. Te voy a follar, ahora mismo, contra la pared, contra el espejo,
en el puto suelo, me da igual, pero te lo voy hacer.
Se
muerde el labio, la muy... estaba esperando, ella ha decidido que será hoy.
Me
bajo de la bici. Esta tranquila, mirándome fijamente. Me acerco, sigue
sonriendo. Pero estoy sudado, y no quiero que sea así. Y mis manos. Ostia mis
manos.
-¿Alex? -me dice sorprendida.
Me
paro en seco, y me doy cuenta que no es una buena opción, que no quiero hacerlo
así. No quiero el recuerdo de un polvo rápido y sudado, o peor, un rechazo
doble, sudor y manos de lija. No, hoy no será el día.
-Lo
siento, tengo que irme, te libras por un pelo... -le dejo plantada, y veo la
decepción en sus ojos, me pierde su mirada y no quiero dejarla así. Acerco mis
labios a los suyos, sin tocarlos. La miro fijamente. Pestañea varias veces y
vuelve a sonreír.
-¿Demasiado
para ti? -me suelta mientras acerca sus labios hasta rozar los míos.
-No,
yo... -y no puedo aguantarme. La beso. Labios carnosos y suaves. Jadea
suavemente. Llevo mis manos a su rostro, ella rodea mi cintura.
Nuestras lenguas se unen en mi boca. Me aprieta el culo, mientras me acerca hacia a su cuerpo. ¿Quiere ver si estoy palote? Pues se va hacer daño, por que tengo el rabo como el martillo de Thor.
Nuestras lenguas se unen en mi boca. Me aprieta el culo, mientras me acerca hacia a su cuerpo. ¿Quiere ver si estoy palote? Pues se va hacer daño, por que tengo el rabo como el martillo de Thor.
Suavemente
la llevo hasta la pared. No parece molestarle mis manos, ni mi sudor. Se deja
llevar. Manosea mi cuerpo, acoge mi lengua en su boca. Pasa sus manos por mi
cuello y eleva sus piernas hasta mi cintura. Esta dispuesta, estoy deseoso.
-¿Puede
entrar alguien? -pregunto intrigado.
-Si.
-responde segura, mientras me quita la camiseta, y se muerde el labio, le gusta
lo que ve, me mira lasciva, me pone a mil.
Con
cierto miedo meto mis manos por debajo de su camiseta. Su piel suave reacciona
a mis caricias. Le gusta. Jadea. Subo por su espalda, despacio, bajo hasta sus
caderas, me recreo en el paseo, lento, disfruto. Tira de mi pelo, me susurra al
oído "me gusta" y me vengo arriba. Le suelto el sujetador, le subo la
camiseta hasta quitársela y veo asomar sus precisos pechos, turgentes,
endemoniadamente perfectos. Los beso, los lamo, los muerdo... jadea otra vez,
esta disfrutando. Tengo el rabo para reventar, pero hay mucho que disfrutar
aun. Siento sus manos a través del pantalón, acaricia mi culo, lo aprieta, lo
estruja entre sus dedos, me pide mas... pasamos al siguiente nivel.
Gato
1 ratón 1
Continuara...
Parece que tras esas caricias ella no se dio cuenta de sus manos… Supongo que en esos momentos uno tiene la mente pululando por los derroteros del placer…
ResponderEliminarDeseando ya saber qué ocurre en el siguiente nivel! ;-)
Bsoss enormes, y muy feliz finde!
Cuando hay pasion nada mas importa :-)
EliminarUn beso Ginebra!!
Al final parece que ha predominado el empate entre el gato y el ratón, en esos momentos de pasión ambos ganan.
ResponderEliminarEstoy impaciente por saber lo que ocurre.
Besos.
Lunna.
jajajaja si parece que hay empate!!!
EliminarGracias por leerme :-)
un beso
Has tumbado el mito del "fofisano" jajaja. Esperemos a ver que ocurre :)
ResponderEliminarBesos.
jajajaja que va!!!
EliminarY dónde está el gimnasio ese?
ResponderEliminarPor nada, por nada...
jajajajaja en mi mente perversa TORO!!!
EliminarWowww... Me encanta este tío. Tiene una chispa increíble. El ratón se va a merendar al gato. Me voy a la siguiente fase.
ResponderEliminarBesis.
jajajaja gracias preciosa :-))))
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