martes, 18 de marzo de 2014

Mi mayordomo

Esta es la historia de una rica heredera que se enamoro del chico del servicio, un joven y guapo mayordomo, que trabajaba a las órdenes del rey Francisco Alberto Martineche de Sinarte, el primer heredero en la línea de sucesión del trono de Sinarte, hijo de rey Alberto Enrique Martineche.
Zaraida, la futura heredera del trono de Sinarte, era una joven de belleza extrema, su eterna sonrisa, su dulce y tierna mirada, y su gran corazón, hacían de ella la perfecta esposa, madre y heredera de un pequeño pueblo, donde sus habitantes vivían felizmente, ya que su rey era bondadoso y amable con sus súbditos. No era así con la reina, una mujer de armas tomar, que llego al trono con sus armas de mujer, artimañas y zorrerias de una mujer de campo, hija única y caprichosa. La reina era la madrastra de la bella Zaraida, su madre biológica los abandono por un joven y apuesto marques, con quien vivía a 300 km de allí.
El rey tenia previsto casar a su bella hija con el príncipe Enrique José de Doinorla, heredero del pequeño pueblo de al lado, haciendo así que ambos pueblos se unan para formar uno solo, y los dos herederos serian los reyes de Doinorla y Sinarte, algo que desde hace años llevan buscando ambas familias.
Pero la preciosa Zaraida no estaría conforme. Ella quería casarse por amor y no por interés, algo de lo que sus padres no querrían oír hablar.


Una mañana, mientras la bella Zaraida leía una de sus novelas románticas en el jardín, el joven Andrés, mayordomo y hombre de confianza del rey, limpiaba la bonita fuente que adornaba aquel enorme jardín.
-Andrés ¿tu crees en el amor verdadero, el amor como el de mis novelas? –pregunto inocentemente Zaraida.
-Yo, su majestad, no puedo opinar sobre cosas que no se.
-¿No sabes lo que es el amor Andrés? Y no me llames así, sabes que no me gusta –insistió ella.
-Señorita yo se lo que es el amor, pero no se como son sus novelas. –contesto el joven.
-¿Acaso no te gusta leer?
-Señorita yo no se leer. –se avergonzó.
-¿Como? Pero eso no se puede consentir. ¿Quieres aprender?
-Si me gustaría señorita, pero mis padres no pueden permitirse pagar la escuela, somos 10 hermanos, yo soy el pequeño y no llega el dinero.
-Yo te enseñare Andrés. Vamos ven, siéntate a mi lado.
-No puedo señorita, tengo mucho que hacer aun, y no me esta permitido sentarme con usted.
-No digas tonterías, por que no puedes sentarte a mi lado. Ahora mismo hablo con mi padre y veras que nos da permiso.
Y muy decidida a ayudar al joven Andrés, se dirigió hacia la casa, donde su padre el rey Francisco, estaba reunido con sus compañeros de caza, y charlaban animadamente:
-Y dice usted su majestad, que el sábado estará todo listo, pero y su esposa la reina ¿esta de acuerdo? Recuerde al ultima vez, casi nos dispara a todos. –reían todos.
-Oh, claro que me acuerdo mi buen amigo, pero esta vez no protestara, ella se va de caza también.
-¿Como? ¿Vendrá con nosotros? Pero eso es inaceptable.
-jajajaja no tranquilos, ella va de caza a la ciudad. Ya sabéis a comprar trapitos. –explico su majestad cuando de pronto su bella hija apareció en el salón.
-¡¡Papa!! ¡¡Papa!! Necesito hablar contigo.
-Cariño, ahora estoy ocupado, dentro de un rato hablamos.
-Pero papa, es importante, por favor. –suplico.
-Esta bien, veamos que es eso tan importante.
-Pero papa, en privado.
-¡uy! Usted perdone majestad. –se burlo el rey. –Me disculpáis un momento, la futura reina necesita a su viejo padre.
-Claro majestad, adelante.
La preciosa Zaraida agarro a su padre del brazo y le arrastro hacia el jardín, donde el joven Andrés trabajaba en la limpieza de la fuente.
-Mira papa, se trata de Andrés.
-¿Andrés? ¿Que ha ocurrido, se encuentra bien?
-Si esta bien, pero ¿tu sabias que no sabe leer? ¿Sabias que sus papas no pueden enviarle a un colegio y por eso no sabe leer? Eso no se puede consentir papa, tú siempre me has dicho que leer es cultura. ¿Como va a culturizarse alguien si no sabe leer?
-Si es cierto cariño, leer es importante, pero Andrés es un mayordomo, no necesita leer para trabajar, al menos no de momento.
-No papa, el es una persona ante todo y yo quiero enseñarle. Por favor papa, déjame que enseñe a Andrés a leer. –la bella Zaraida suplico a su padre.
-Pero cariño...
-Por favor, te lo suplico padre, déjame que le enseñe.
-Esta bien, una hora al día, durante la siesta de tu madre, pero que no se entere nadie, me oyes.
-¡Ay! Gracias papa, eres el mejor, te quiero.


Y así comenzó la joven princesa a enseñar a su guapo discípulo, una hora cada día, durante la siesta de la madrastra. El joven aprendía rápido, sus ganas de aprender le llevaron a saber escribir, leer, sumar, restar... la princesa enseño al joven Andrés casi tanto como ella sabia, y durante sus encuentros intelectuales descubrieron la gran atracción que había entre ellos. Pronto se dejaron llevar por la pasión, y muchas noches ambos se escapan de sus habitaciones para encontrarse en el viejo pajar, sus castos besos en la mejilla se convirtieron en auténticos polvazos de escándalo, orgasmos infinitos y mamadas profundas.
-Mi bello chocho loco, estoy locamente enamorado de ti, y mañana tu padre te presentara oficialmente como prometida de ese loco Enrique José... y yo me muero de amor por ti.
-Lo se mi vida, nuestro pequeño secreto se ha convertido en un profundo amor, yo no quiero casarme con ese hombre, pero mi padre... ¿y si hablo con el? ¿Y si le cuento que te amo, que nos amamos?
-NO, me mataría, nos mataría a los dos. Creo que debería retirarme, marcharme lejos y olvidar que tú existes, que hayas existido alguna vez, por que si te casas con ese hombre yo no podré soportarlo, no soportare ver como le besas, como le tocas... lo siento pero hoy será nuestra última cita.
La pobre Zaraida lloraba desconsolada, ella sabia que su amor prohibido tenia que llegar a su fin, su padre nunca aceptaría semejante matrimonio y le suplico un último momento:
-Por favor, no te vayas sin antes despedirte, no te vayas sin un último momento de amor, de pasión entre los dos, déjame el recuerdo de una última vez.
Y con esas palabras, en el viejo pajar junto a la casa, los dos enamorados se unieron en un profundo beso, sus cuerpos entrelazados echaron chispas de pasión, sin apenas aliento por al intensidad del momento se desnudaron bajo la atenta mirada de la luna llena, testigo mudo de aquel amor, puro y sincero.
Pero lo que no sabían era que la malvada madrastra observaba a lo lejos, desde el gran ventanal de la casa, a hurtadillas, como las viejas tras las cortinas.
Cuando los dos enamorados se juraron amor eterno y se estaban despidiendo para siempre, la malvada madrastra ya había urdido un plan para acabar con ese amor.


Las puertas del pajar se cerraron y un olor intenso a humo se podía percibir desde la casa:
-¡¡¡Fuego!!! ¡¡¡Fuego!!! –se oía desde la casa.
La princesa aterrada por lo que estaba viendo, corrió hacia el pajar donde aun estaba su amado y sin pensarlo un segundo comenzó ha aporrear la puerta y gritando:
-¡¡Andrés!!! ¡¡¡Andrés!!!
Las llamas no eran intensas aun, y de un salto entro en el pajar por una de las ventanas, cegada por la locura de su amor. Su padre llegaba corriendo y horrorizado vio como su única hija se adentraba en una muerte dolorosa y sin remedio.
-¡¡Por dios que alguien saque a mi niña de ahí!! ¿Pero que esta pasando? –el rey pregunto confuso.
-Cariño yo se lo que a pasado, ha sido Andrés yo lo he visto, el ha prendido el pajar.-mintió la madrastra.
-¿Andrés? ¿Y por que haría algo así?
-No papa, no fue el, fue ella. –se oyó tras la humareda negra. –fue tu esposa quien nos encerró en el pajar y prendió fuego, aun sabiendo que nosotros estábamos dentro. –Era la bella Zaraida en brazos de su amado Andrés.
-¿Zaraida? Cariño ¿estas bien? –el rey respiro mas tranquilo al ver a su niña.
-¿Que dices niña descocada? ¿Que coño hacías tu en el pajar con el mayordomo? –se defendió la malvada madrastra.
-Papa, amo a Andrés, y el me ama a mi. Yo se que lo nuestro es un amor prohibido, pero yo no puedo decidir a quien amar. Yo no quiero casarme con Enrique José, ni quiero heredar el reino de Sinarte, eso no me haría feliz. Tú siempre me has dicho que lo importante en la vida es ser feliz, ¿no es así papa?
-Mi vida... ¿por que no me lo contaste? Yo quiero tu felicidad, y si Andrés te hace feliz, yo lo aceptare si así lo deseas. No supe hacer feliz a tu madre, y ella se marcho, no quiero perderte a ti también. Aceptare tu boda con Andrés, pero solo con una condición.
-¿Una condición? –los ojos de la princesa se abrieron cual besugo en el mar.
-Ambos aceptareis heredar el trono de Sinarte, vosotros seréis los nuevos reyes, la nueva estirpe Sinarte.
-¿Como? Aahhh nooo ni hablar, eso no puede ser. Yo te daré un nuevo heredero, yo tengo quien herede el trono y se case con el príncipe Enrique José. –protesto la madrastra.
-¿Tu? Tú ya no tienes voz ni voto en esta familia. ¡¡Deténganla!!! -ordeno el rey.
Y así la bella Zaraida consiguió casarse con el amor de su vida, Andrés el mayordomo, quien le hizo feliz el resto de su vida, y le dio 8 pequeños herederos para el bonito pueblo de Sinarte.

Y colorín colorado este cuento loco se ha acabado.

FIN

pd: Para Z.R.L espero que te guste!!!



Safe Creative #1404080546400

25 comentarios:

  1. ooooooooh qué bonito cuento. Acorde a la dulzura de aquella a quien va dedicado ;)
    Un besazo para las dos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto Giu, esa era la idea, me alegra saber que he conseguido transmitirlo .-))))

      besitos para las dos!!!!

      Eliminar
  2. Me ha encantado el cuento, une lo antiguo con el ahora... Muy original, y con un final feliz, como debe ser en los cuentos :)

    Muchos besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Misterio :-))))
      No soy muy de cuentos pero este era especial :)
      Un beso

      Eliminar
  3. Me ha gustado mucho, y acaba como tiene que acabar!
    Nada más que 8 pequeños herederos, que barbaridad!
    Besos :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajajaja muchas gracias Amowhor :-))))

      un beso!!

      Eliminar
  4. Ohh Itza... que dulce y encantador. Eres pura magia. Sabes mezclar lo divertido con los sentimientos profundos.

    Eres un encanto :)
    Felicidades Zoraida, por ese precioso amor y esos polvos incendiarios, jijiji.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Tatu, que cosas mas bonitas me dices :-))) jo me pongo colorada y todo jajaja
      Un besazo guapa!!!!

      Eliminar
  5. UN BELLO CUENTO CON UN FINAL MUY FELIZ PARA LOS ENAMORADOS.
    UN BESAZO ITZALAK!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, los finales felices siempre son los mas bonitos :-)))))

      Un beso LORD SHADOW

      Eliminar
  6. Q orgullosa se debe de sentir a quien esta dedicado este relato...tantos lindos sentimientos y ese creer en el amor es una mezcla increíble... Eres un cielo itza....sigue así

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, parece que le ha gustado mucho.
      Muchas gracias zisolda :-))))
      Un beso

      Eliminar
  7. appreciate much your blog kisses albert

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Thank you very much Albert!!!

      Kisses for you too :-)))))

      Eliminar
  8. Un hermoso relato,los enamorados consiguieron au felicidad ironicamente con la malvada madrastra.
    Genial blog,espero verte por el mio.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Sandryska, visitare tu blog :-))))

      Un beso!!

      Eliminar
  9. Se puede decir que tiene final feliz

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿se puede decir? Bueno faltan las perdices, pero salian caras jajajaja
      Un saludo Josep :-)))

      Eliminar
  10. Jajajajaja.... que historia tan encantadora por dios.... Con tus toques de humor tan geniales y esa pareja de enamorados a punto de morir a lo Romeo y Julieta.... Tienes un Don especial para trasmitir Itza, me encanta tu estilo guapa!!! Y me alegro mucho de que empezaras a escribir porque tienes una buena pluma... muy buena si señor!!! Pla, plas, plas..... :))

    Muchos besinos!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡ay! pero que cosas mas bonitas me dices Haydeé :-))))))
      Me alegro mucho que te guste!!!
      Un beso enorme!!!

      pd:tu relato esta en proceso :p

      Eliminar
  11. Qué final más feliz: Zaraida consiguió casarse con el amor de su vida, así me gustan los cuentos, que acaben bien, no como la vida real.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Maria!!!
      Es un cuento especial, dedicado a alguien especial :-)))))

      Un besito!!

      Eliminar
  12. Reyes, princesas, mayordomos, madrastra malvada y -lo mas importante- el pajar de los polvazos.

    Este cuento lo tiene todo (y si, me he fijado en el detalle de las mamadas).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajajajajaja solo faltan las perdices!!!

      Un beso guille :-))))

      Eliminar

Muchas gracias por la visita y por comentar :-))))